En la actualidad, y debido a la pandemia generada por el coronavirus, se han presentado una serie de cambios en muchos sectores de la sociedad, y el mercado inmobiliario es uno de ellos. Aquí ha surgido una nueva cláusula, la cláusula COVID, que se aplica a los contratos de arrendamiento.

En este contexto de crisis sanitaria, el sector inmobiliario ha diseñado esta cláusula que se trata de un epígrafe dentro del propio contrato de alquiler que incluye la posibilidad de que surgiese un nuevo estado de alarma. Si esto ocurriese, el inquilino, puede abandonar la vivienda y cancelar el contrato sin sufrir ninguna penalización. Esto, siempre y cuando el propietario pueda contar con su propiedad totalmente disponible para alquilar. Así, el contrato queda sin efecto, el inquilino abandona la vivienda y ya no tiene que abonar la cantidad de alquiler.

¿Es legal aplicar la cláusula Covid?

Según diferentes inmobiliarias y diferentes compañías, lo recomendable es aplicar esta cláusula ya que está dentro de la legalidad. Por ejemplo, desde una famosa compañía de seguros, aseguran que es más que beneficioso que los contratos de arrendamientos sean lo más detallados posible y aborden cualquier supuesto.

Es cierto que incluir o no esta cláusula recae sobre el propietario del inmueble, pero en estos meses marcados por la incertidumbre, nadie debería negarse. Al fin y al cabo, es este tipo de condición se configura como una vía para facilitar el problema tanto a los caseros como a los inquilinos.

Aunque hay que tener claro que esta cláusula no tiene sentidos en todos los contratos de alquiler. Está enfocada hacia alquiler comerciales, oficinas o viviendas alquiladas a personas que estén en dichos inmuebles tan solo por una temporada. Es decir, va dirigida a estudiantes, nómadas digitales o trabajadores destinados en una ciudad por un plazo de tiempo determinado.

Esto es así porque la cláusula está pensada para casos en los que las acciones aprobadas por las administraciones públicas no permitan el normal desarrollo de una actividad. Por ejemplo, que un estudiante tenga que volver a su casa o que un empresario no pueda desarrollar su rutina laboral en una oficina o en un local comercial.