En los últimos meses el teletrabajo se ha consolidado como una nueva forma laboral. Además, parece que ha venido para quedarse más allá de estos meses. Muchos trabajarán desde sus casas de forma continuada y otros lo harán algunos días de la semana. Sea como sea, parece que esta nueva fórmula tendrá continuidad en el mercado laboral. Por eso, te dejamos unos consejos para convertir tu piso de alquiler en una oficina.

Lo primero es seguir con tu horario de trabajo habitual y, lo siguiente es designar una zona de la vivienda para llevar a cabo tu actividad laboral. Intenta que la zona elegida cuente con buena luz y también con una mesa de trabajo correcta. Y sin olvidar la importancia de la silla, una buena postura es imprescindible para no sufrir dolores de espalda. Es aconsejable utilizar una silla de despacho o de escritorio que recoja la dimensión de tu espalda y que se adapte perfectamente a tus dimensiones. 

Ten en cuenta que es recomendable que tu espacio de trabajo esté alejado de televisores o aparatos eléctricos que puedan distraerte. Además, el orden es fundamental. Aunque en la actualidad todo está informatizado, quizá cuentes con agendas, documentos o bolígrafos, guárdalo en archivadores o cajas para tener un orden en tu escritorio. 

Son muchos los que aplican diferentes claves de Feng Shui en su espacio de trabajo para que las buenas vibraciones reinen en el lugar. Por ejemplo, uno de estos aspectos es que la mesa no ha de ponerse de cara a la pared porque esto simboliza los obstáculos que puedes encontrar en tu carrera profesional.  

Por otro lado, es más que recomendable que cuentes con las herramientas y las aplicaciones necesarias para facilitar tus relaciones interpersonales, así la comunicación y el trabajo con tus compañeros podrá hacerse posible.  

Pero, además de preparar tu espacio para teletrabajar en tu piso de alquiler, te recomendamos: 

  • Vístete como si fueses a la oficina, no te quedes en pijama. 
  • Establece una rutina y unos horarios. 
  • No permanezcas todo el rato frente a la pantalla, da paseos por la casa o levántate de la silla para despejarte y también para estirar. 
  • Es importante saber parar, es decir, distinguir cuándo estás trabajando y cuándo has de comenzar una actividad diferente.