El control de la cerradura en un piso de alquiler, a veces, es un quebradero de cabeza para muchos inquilinos. Y es que, en ocasiones, al iniciarse cualquier contrato de alquiler el arrendatario entrega al inquilino un juego de llaves y, por si acaso, él se queda otras.  

Esto, desde el punto de vista jurídico no es correcto exceptuando que el propio inquilino desee que su casero tenga un juego de llaves de su piso de alquiler.  

Para tener más información sobre temas llaves, respondemos a algunas de las cuestiones que suelen surgir.  

¿El cambio de llave del inquilino ha de ser notificado al casero? 

Si el inquilino cambia de llaves ha de avisar al arrendatario de su piso de alquiler. Es lo más lógico y el propio casero puede tomar este acto como una mala acción. 

¿Si el inquilino se va, se ha de reponer la llave original? 

En principio se ha de reponer el bombín original, aunque en la mayoría de os casos, en las cerraduras convencionales, un nuevo inquilino velando por su seguridad volverá a cambiar el bombín.  

El problema reside en el coste de sustitución de una cerradura cuando hablamos de puertas blindadas o sistemas más modernos de seguridad. Sistemas que cada vez son más habituales en los hogares. 

En una situación de este tipo, las empresas instaladoras suelen dar un número de llaves limitados y exigir identificación a aquellos que soliciten duplicados para tener todo bajo control y que no surjan altercados.  

Algo importante en cuanto a la cerradura de un piso de alquiler es pactar, desde un inicio, con el casero quién lleva la batuta en este tema. Es decir, pactar la forma de solucionar las averías que puedan producirse, quién realiza ese duplicado de llaves si fuese necesario o quién se encargaría de pagar los gastos si se ha producido un incidente fortuitamente con la cerradura. Ya sea por mal uso, por antigüedad, por pérdida de llaves… 

Como ves, el tema de la cerradura es algo que has de hablar con tu casero antes de comenzar un contrato de alquiler. Conviene dejar todas las situaciones claras para que ni uno ni otro se lleve una sorpresa si ocurre algún incidente.